Hola, soy Janina Hamburger y actualmente estoy estudiando Trabajo Social en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Pero este no es mi primer destino. Os voy a contar un poco cómo he acabado donde estoy ahora.
Cuando terminé el Bachillerato, yo tenía todo claro: mi destino era ir a Suiza a estudiar hostelería. En concreto me decidí por el Glion Institute of Higher Education. Había visitado la escuela y todo lo que me contaron y enseñaron me encantó. No obstante, como pasa tantas veces de lo que te enseñan a la realidad, hay un trecho. Y para no alargarme os diré que tras un semestre decidí abandonar. Esto no es una elección fácil ya que cuentas con que ya has perdido un año, que todos tus planes se van al traste, piensas sobre el qué dirán, y un largo etcétera. Pero si os cuento esto es para aseguraros que por mucho que cueste a veces, es fundamental que estudiéis lo que realmente queréis (y luego ya os tocará trabajar en lo que podáis). Si tenéis dudas respecto a vuestra elección de carrera, siempre estaréis a tiempo de cambiar pero cuanto antes, obviamente mejor. Pensad siempre que vuestros estudios universitarios os marcaran para toda la vida, así que haced lo que realmente deseáis, sólo allí estará vuestra felicidad.
Bien, para seguir con mi historia, tras decidir que ni iba a seguir en la escuela ni con hostelería en sí, se planteaba el gran problema: ¿Y ahora qué? Yo había estudiado el Bachiller Científico-Tecnológico, pero no me llamaba ninguna carrera en esta línea. Finalmente, como tantas veces, el destino se me cruzó en el camino en forma de una amiga griega que me habló que iba a estudiar algo, para mi hasta el momento desconocido, llamado Social Work – Trabajo Social. Me llamó la atención, así que me puse a investigar, y a medida que iba conociendo más cosas acerca de esta profesión, más me iba cautivando. En este punto deciros también lo importante que es elegir una Universidad que se ajuste a nuestras expectativas y animaros a mirar también Universidades más allá de Alicante y Valencia, os puede merecer la pena. Ya no sólo por el posible “prestigio” que puede tener, sino también por cosas más esenciales como planes de estudio o filosofía de enseñanza subyacente.
Finalmente he acabado en la Universidad Comillas en Madrid. Recién he acabado segundo curso de grado y estoy muy satisfecha. Lo que más me gusta de esta Universidad en particular – y sólo la puedo recomendar, aún siendo consciente de que es una uni privada y no accesible a todos… – es su gran carga de prácticas, el enfoque humanista-cristiano de la carrera y la calidad de los profesores. Son también pequeñas cosas, como experiencias extra-curriculares que se ofrecen que pueden parecer menos importantes, pero a veces la formación humana es igual de importante que la académica – también en la hhhUniversidad y más en carreras como la mía.
Os voy a contar, muy brevemente, lo prometo, una actividad que hicimos a comienzo de este curso pasado. Nos fuimos toda la clase y dos profesores durante una semana al barrio de Colorines (Badajoz). No fuimos a “hacer” nada en concreto, sino a “vivir” la experiencia de estar en un barrio muy desestructurado, hablar y sentir con personas en exclusión social extrema y conocer lo hecho y lo que queda por hacer en este barrio. Por decirlo de otra manera, aprendimos de aquellos que parece que no tengan nada que enseñar, a quienes nadie escucha y quienes frecuentemente son silenciados. Ciertamente no aprendimos nada sobre teorías, modelos de intervención social o métodos; pero tuvimos una experiencia que a todos nos ha marcado para la vida. Cosas como esta me han hecho ver que la Universidad es mucho más que libros.
Y ya para terminar, un gran tema cuando uno se va a estudiar fuera es dónde alojarse. Yo he pasado por tres opciones: internado (en Suiza, muy poco recomendable que ya no tenemos edad para esos trotes), residencia y piso. Sobre la residencia decir que en mi caso fue la elección correcta para acostumbrarme a Madrid y tener a gente de apoyo desde un primer momento. Pero a la larga… Yo personalmente tras año y medio decidí dar el paso e irme a un piso. No es fácil, ya que conlleva muchas más responsabilidades de lo que uno se piensa, pero sin lugar a dudas compensa el esfuerzo.
Por último, desearos mucha suerte para esta gran aventura que muchos estáis a punto de comenzar.


